
Los regímenes totalitarios, las teocracias y algunas democracias tienen un común denominador: El afán de los poderosos por quitarle a la población sus libertades individuales y colectivas, someterlos a sus caprichos y desmanes, y todo con tal de perpetuarse al frente de la cosa pública.
En esto son maestros los dictadores de todas las calañas que el mundo ha conocido a través de la historia, que se aferran al poder y resisten hasta el último aliento con tal de mantener sus privilegios.
No son ajenos a estas conductas aquellos regímenes teocráticos de Asia y África que basados en la confusión del poder celestial y terrenal, tratan de imponer férreas mordazas a sus pueblos. El reciente caso de Irán es una muestra de ello.
Pero mas recientemente nos encontramos con regímenes cuyos líderes disfrazan sus fachadas de seudo democracias, pero que en el fondo, a través de la utilización de procedimientos subliminales de control de los medios de opinión, logran idénticos fines, es decir, mantener a las masas absolutamente domesticadas, ignaras y dominadas para favorecer sus propósitos de perpetuarse en el poder.
En estos últimos modelos los niveles de perversión son aún mas míseros y criminales, pues si bien en las dictaduras enfrentas a un enemigo definido, autócrata y violento del que sabes lo que puedes esperar, en estos otros modelos de seudo democracias la maquinación, manipulación y malignidad en contra de colectivos humanos es de dimensiones incalculables.
Por ello si analizamos algunos gobiernos que rigen buena parte de nuestro mundo occidental y que se hacen pasar por democracias que respetan los derechos del hombre y sus libertades, nos llevaremos una enorme sorpresa, pues en muchos de ellos encontraremos liderazgos discutibles de hombres que solo pretenden el poder por si mismo y mantenerse en el durante el mayor tiempo posible. Bien lejos ha quedado el interés colectivo como motivo fundamental de sus desvelos.
Demos un paseo por Europa y América y nos sobrarán dedos de una mano para encontrar verdaderos líderes demócratas, algunos se desviven por un protagonismo desmedido, otros vacuos personajes que se mueven en el mundo del papel couché, de los escándalos sexuales o financieros, o de la incompetencia total para enfrentar adversidades. No encuentras un estadista ni por equivocación. Y en América mas de lo mismo y peor; de la pobre América hoy preñada de paladines del bolsillo lleno, mercachifles, atracadores, payasos asesinos, violadores y chuflas de poncho en la jefatura sus estados, que podemos esperar.
Frente a esto ha surgido la red de internet, como medio de comunicación directa de las masas, que vale tanto para los iraníes como para las clases medias de cualquier parte del mundo. Es el nuevo instrumento de lucha para que la población vaya conociendo la verdad y la existencia de otras alternativas para librarnos de aquellos yugos.
Por ello, en todos estos regímenes se trata de cercenar el derecho a que el libre pensamiento y la libertad de expresión puedan multiplicarse, en unos con métodos brutales y prohibiciones, en otros con maquinadas adquisiciones varias y control de los editoriales.
A eso nos enfrentamos.
Williams Cárdenas Rubio
En esto son maestros los dictadores de todas las calañas que el mundo ha conocido a través de la historia, que se aferran al poder y resisten hasta el último aliento con tal de mantener sus privilegios.
No son ajenos a estas conductas aquellos regímenes teocráticos de Asia y África que basados en la confusión del poder celestial y terrenal, tratan de imponer férreas mordazas a sus pueblos. El reciente caso de Irán es una muestra de ello.
Pero mas recientemente nos encontramos con regímenes cuyos líderes disfrazan sus fachadas de seudo democracias, pero que en el fondo, a través de la utilización de procedimientos subliminales de control de los medios de opinión, logran idénticos fines, es decir, mantener a las masas absolutamente domesticadas, ignaras y dominadas para favorecer sus propósitos de perpetuarse en el poder.
En estos últimos modelos los niveles de perversión son aún mas míseros y criminales, pues si bien en las dictaduras enfrentas a un enemigo definido, autócrata y violento del que sabes lo que puedes esperar, en estos otros modelos de seudo democracias la maquinación, manipulación y malignidad en contra de colectivos humanos es de dimensiones incalculables.
Por ello si analizamos algunos gobiernos que rigen buena parte de nuestro mundo occidental y que se hacen pasar por democracias que respetan los derechos del hombre y sus libertades, nos llevaremos una enorme sorpresa, pues en muchos de ellos encontraremos liderazgos discutibles de hombres que solo pretenden el poder por si mismo y mantenerse en el durante el mayor tiempo posible. Bien lejos ha quedado el interés colectivo como motivo fundamental de sus desvelos.
Demos un paseo por Europa y América y nos sobrarán dedos de una mano para encontrar verdaderos líderes demócratas, algunos se desviven por un protagonismo desmedido, otros vacuos personajes que se mueven en el mundo del papel couché, de los escándalos sexuales o financieros, o de la incompetencia total para enfrentar adversidades. No encuentras un estadista ni por equivocación. Y en América mas de lo mismo y peor; de la pobre América hoy preñada de paladines del bolsillo lleno, mercachifles, atracadores, payasos asesinos, violadores y chuflas de poncho en la jefatura sus estados, que podemos esperar.
Frente a esto ha surgido la red de internet, como medio de comunicación directa de las masas, que vale tanto para los iraníes como para las clases medias de cualquier parte del mundo. Es el nuevo instrumento de lucha para que la población vaya conociendo la verdad y la existencia de otras alternativas para librarnos de aquellos yugos.
Por ello, en todos estos regímenes se trata de cercenar el derecho a que el libre pensamiento y la libertad de expresión puedan multiplicarse, en unos con métodos brutales y prohibiciones, en otros con maquinadas adquisiciones varias y control de los editoriales.
A eso nos enfrentamos.
Williams Cárdenas Rubio



